Hace unos días preguntaba en facebook el siguiente caso hipotético: "Si tuvieras que introducir dentro del aula el juego para trabajar un objetivo curricular concreto ¿qué preferirías: un videojuego o un juego de tablero y cartas?". El resultado fue bastante clarificador: un 39% consideraba que era más apropiado el videojuego frente a un 61% que apostaba más por el uso del clásico tablero y las cartas. Yo creo que según circunstancias, objetivo y propuesta, puede ser mejor una opción que otra. Ya sabéis que yo, siempre que propongo un videojuego curricular, lo acompaño siempre de ficha, bien para trabajar de forma individual bien para hacerlo de forma cooperativa, antes, durante o después del videojuego, pues considero a éste como un elemento de acompañamiento dentro del paisaje del aprendizaje, nunca como protagonista. Un juego de tablero, en el que el alumno debe tocar, posicionar, pensar, debatir con los demás y moverse, es una opción fantástica. ...